Y ahora me encuentro frente a mi computador, justo uno de los momentos que más espere que llegaran a mi vida. No se imaginan las ansias que tenia, pero el valor solo me ha salido hasta ahora. Mis dedos se han vuelto fríos como una paleta y es que siempre soñé escribir esto… aunque alguna gente ya conocían un poco de mi historia, creería que otros han estado mucho tiempo conmigo y nunca lo notaron…  sentía miedo a todo, a la gente y sus criticas, a que un hombre me rechazara, de seguro hasta ahora habré estado con alguno y aún no se han enterado.

Les presento mi “defecto” (aunque no lo llamaría ahora así) que se ha vuelto uno de mis favoritos, mi orejita.

Se que para algunos no les resulta tan grave, y para otros les asombre. Nací como algunos seres humanos extraordinarios, sin una parte de mi cuerpo, una de mis orejas. Tengo mi oído interno pero el externo le falto desarrollarse. Mis amigos más cercanos y claro, mi familia, saben exactamente como hablarme jeje he pasado cacharros por no escuchar pero trato de coger todo con diversión y una sonrisa.

Mi familia nunca me causo una frustración, crecí con ellos haciendo bromas que para mi fueron la mejor forma de enfrentar mi pequeño defecto con ligereza. Recuerdo a mi abuelo Ángel molestarme en reuniones familiares –¡Nathalia, vamos a ponerte la orejita del marrano! Teníamos una finca con muchos cerdos así que siempre me acosaba con ello jaja.  Mis amigos nunca tomaron partido en opiniones y eso les agradezco, me hizo fuerte en algunas ocasiones. Pero no tan fuerte porque la mayor barrera me la puse yo, aunque tuve mis operaciones de reconstrucción (algunas muy dolorosas) yo siempre quise taparme mi orejita, y como toda niña, adolescente y ahora mujer me encantaban los peinados pero sabia que yo no podía o creía que no era conveniente mostrarla, entonces no lo hacia. Además no sabia cómo reaccionar si alguien me preguntaba y más si se hubiera tratado una persona con la que apenas empezaba a salir.

Lo bueno de todo, es que nunca lloré por esto a tal punto de no soportarlo, solo algunas veces me sentía mal pero no por alguien. Incluso en algunas ocasiones le comentaban a mis parejas sobre mi “imperfección” y ni por eso me llegue a sentir mal. Era más cuestión de yo mostrarla, era tan pequeño ese detalle pero en mi mente lo magnificaba pensando que era inmenso y no era así. Era más yo misma que otra cosa.

Con el tiempo, este tema de la imagen personal, de conocerme y descubrirme realmente me hizo darme cuenta con los días que lo que debo es darle gracias a Dios, me hizo imperfectamente perfecta y especial. Y asimismo darme cuenta que esa sensación me gustaba. El querer ser influencer y bloggera me han hecho sentir que mi camino y lo que siempre me había gustado es poder ser la inspiración de muchas personas, no solo con mi vestimenta sino como persona real.

Ahora miro todo de otra manera, y me ha gustado. Y es que el saber que con ello puedo tener el poder de ayudarles a otros a sentirse únicos, amados y llenos de amor propio me hace más feliz, me fortalece y creo que esa es una misión que he descubierto con el pasar del tiempo.

Cada día reconozco que he sido puesta aquí con un fin, tengo imperfecciones iguales o un poco más que otras, celulítis, estrías, mi orejita etc… y aun así me veo bella, porque descubrí que nada me limita a ser grande y amarme más que yo misma. Además de que cuento con la suerte de estar con unos seres maravillosos a mi lado que me han ayudado demasiado en mi crecimiento, mi familia, y mi pareja han sido un pilar fundamental, nunca me sentí tan amada y querida en todo mi esplendor como me siento ahora. Gracias a ellos!

…Ahora mismo me siento más poderosa que nunca…

No importa que unos te rechacen por no cumplir con los parámetros que la sociedad de impone, no importa que la gente tome partido burlándose de ti, o hablen a tus espaldas creyendo que nunca escucharás. Nada de eso puede opacar tu belleza, esa belleza que esta en el alma, esa que ni con maquillaje puedes perfeccionar, esa es la más importante. No se a cuanta gente le llegue este post, solo espero que pueda llegarles a todas las que en algún momento sintieron vergüenza de si mismas, porque no hay nada que pueda hacerte sentir así. Recuerda que ello es lo que más te hará sentir real y viva.

No creo que esto me detenga, ahora más que nunca me siento Nathalia Rosero con mi cara, mi cuerpo, mis cicatrices y mis imperfecciones que no son solo es esas, las quiero y las tengo con orgullo.

Pueden creerlo que desde que hice aquellas fotos que les comparto en este post, me he hecho los peinados que siempre soñé, no me da miedo, me siento más libre y mucho más poderosa. Ese mismo poder que me inculcó mi madre, ahora lo siento más que nunca. Soy bendecida desde la punta de mi cabello hasta la punta de mis pies y eso es lo mejor que me puede pasar.

¡Que viva la mujer que se ama todita porque de ella será la verdadera belleza!

Con mucho cariño,

ITMORENA